04 enero, 2006

UNA ANTOLOGÍA DE ANDRÉS TRAPIELLO


UN MODO DE SER MODERNO

Poemas escogidos
de Andrés Trapiello,


Pre-Textos, Valencia, 1998

Este libro de poemas lo empezamos a leer por las páginas en prosa. Nada extraño, por otra parte. En las recopilaciones, en las antologías (y, muy especialmente, en las auto-antologías) uno espera encontrar explicaciones, confidencias, revelaciones de primera mano que arrojen luz sobre la poesía del antologado. Sin pensarlo, uno se retrotrae a esa fantasía escolar de que los poemas, para ser debidamente apreciados, deben ser primero "explicados", y quién mejor para explicarlos que el mismo autor... Sí y no. De nada sirven las explicaciones, en el caso de que hagan falta, si no remiten a un mundo de apreciaciones, sensaciones, sentimientos, etc que el lector haya experimentado o sean para él vitalmente relevantes. A mí me explicaron la "Oda a la vida retirada" de Fray Luis de León en sexto de Básica, y creo que la entendí bastante bien, pero puedo afirmar que el poema no llegó a resultarme esclarecedor hasta muchos años después. También es dudoso que el autor sea la persona más indicada para arrojar alguna luz sobre su poesía. Hay quien lo ha hecho ejemplarmente bien (pienso, a modo de ejemplo, en las notas que acompañan Punto y aparte, las poesías completas de Miguel d’Ors), pero pienso también en algún que otro ejercicio de decepción que ha hecho historia (las notas de Eliot a The Waste Land, por ejemplo)... Lo que pretendo decir con todo esto es que uno acude a leer las notas de Trapiello, no tanto porque espere revelaciones importantes sobre su poesía (que no las necesita, por otra parte), como porque, con los años, uno ha desarrollado una fuerte adicción a la prosa de este autor, y no perdona ocasión de saborearla cada vez que se tercia, ya sea en libro, en las páginas de un periódico o como apostillas a un libro de poemas.

Lo que nos cuenta Trapiello en sus notas tiene su jugo: unas tardes en la biblioteca del Museo Romántico, un encuentro con Bergamín en un desangelado apartamento madrileño de ésos que estamos acostumbrados a ver en colores de celuloide rancio en las películas de hace veinte años o más... Y, sobre todo, una singular autobiografía literaria en la que describe su evolución como un intento permanente de... ser moderno. Ser moderno de la única forma posible: enfrentándose abiertamente al panorama recibido (pseudovanguardismos, poesía minimalista, esteticimos banales) y atreviéndose a ser "el poeta más moderno de España... con mis rimas pobres y prosaicas", volviendo a "un arte comprometido con la vida y la belleza". Hay ironía en estas líneas de Trapiello. Y hay también, sobre todo, una lúcida explicación de las perplejidades que tenían que resolver (y resolvieron, cada cual como supo, los autores más relevantes de los últimos treinta años) todos los que amaban la poesía y detestaban, al mismo tiempo, mucho de lo que por tal cosa se entendía en la España de los setenta.

El empeño de Trapiello está perfectamente ejemplificado en estos Poemas escogidos. De una poesía inicial de cierta desnudez cristalina, de cierta frialdad incluso, a una poesía de más amplio aliento, encarnada y plena, cordial y emotiva. De una poesía de paredes de cal, bodegones con libros y vasos, marinas y celajes a otra de andadura meditativa, honda y lúcida. En su empeño por "ser moderno" Trapiello ha acabado encontrándose con los orígenes mismos de la modernidad europea: el Romanticismo. No es de extrañar que en los últimos poemas de este libro haya homenajes explícitos a Leopardi y a Keats, como en otros momentos los hubo a Bécquer, a Unamuno, a Antonio Machado y a los modernistas tardíos. Ése es su modo de ser moderno; y modernos son, a su manera, poemas como "La casa de la vida" o "La Virgen del Camino", entre otros muchos que se podrían citar. Poemas que hablan, con sencillez y honestidad, de las verdades de siempre. Las que no son de ninguna época en particular, por ser de todas.
J.M.B.A.
Publicado en La Litera. Boletín de Información Bibliográfica. Valencia, Invierno 1998.