11 enero, 2013

EL BASTÓN Y LA LUNA

DE CAMINO A OKU Y OTROS DIARIOS DE VIAJE. 

Matsuo Basho. Versión de Jesús Aguado. DVD Ediciones, poesía. 

Ediciones DVD inaugura el año sumándose a la estela de ese puñado de editoriales que han publicado en los últimos meses autores japoneses, alentadas por el auge experimentado en nuestro país por la literatura del Imperio del Sol Naciente. Quienes hemos tenido que rebuscar durante años en los anaqueles de las librerías físicas y virtuales en busca de esos tesoros escondidos nos felicitamos y alarmamos a partes iguales ante la proliferación de títulos que no siempre están a la altura de las expectativas. 

Con su edición de De Camino a Oku y otros diarios de viaje de Matsuo Basho, DVD intenta una aproximación seria a la obra del más conocido de los poetas japoneses. Jesús Aguado se encarga de la edición, y también de la traducción de los textos a partir, como el mismo cuenta en el prólogo, de varias ediciones en diferentes lenguas, incluidas las dos que existen en español del texto principal de este volumen, De camino a Oku, ya que los otros diarios incluidos se presentan por primera vez en castellano.

Del trabajo de Jesús Aguado podemos destacar su recreación de los poemas que jalonan, y son parte fundamental, de estos diarios. Como Aguado no conoce la lengua japonesa nunca podremos saber si es esto exactamente lo que escribió Basho, pero al menos, y a diferencia de otras traducciones más sesudas, podemos asegurar que es poesía, buena poesía, que ya es mucho.

Un bastón, un sombrero y unas sandalias de esparto fueron las herramientas de trabajo de Matsuo Basho. Con ellas recorrió incansable su acotado e inagotable mundo insular en busca de la poesía. Y la encontró donde otros la habían encontrado antes, porque su única pretensión era ver delante de sus ojos lo que tantas veces había visto dentro de sí mismo, gracias a los poemas de esos autores clásicos a los que tanto amaba. Su ilusión no era ser el primero, sino el último de esa larga lista de venerables compatriotas que habían convertido la naturaleza, el canto de la aves, el bramar de los ciervos, el frescor de la hierba y, sobre todo, la claridad intensa de la luna, en referentes de ese mundo en el que él quería vivir. Pero su viaje, ese viaje real que es siempre viaje interior, lo llevó por sendas que nadie antes había transitado con su maestría, sendas en las que encontraba, además de naturaleza poética, ruinas del pasado o vestigios de viejos héroes; pescadores, mesoneros, cortesanas y chozas con ratas y goteras.

Matsuo Basho dio vida y entidad propia a esa composición de tres versos que doscientos años más tarde sería el emblema de la poesía japonesa bajo el nombre de haiku. En sus 17 sílabas consiguió detener el tiempo en movimiento, para que no nos olvidemos de la fugacidad de la vida, de la complejidad y la belleza de lo sencillo, de lo que siempre cambia para no cambiar nunca: de su rana, de su cuervo, de sus  viejas zapatillas de esparto atadas con cintas azul lirio.

Mª Ángeles Robles 
Publicado en El ático de los gatos nº 1, mayo 2012

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