07 febrero, 2013

ALMA EN VILO

Oh, MUNDO

Jaime García-Máiquez, 
Númenor, Sevilla,2012. 

Personal e inteligente, Oh, mundo está construido sobre dos pilares firmes: la confesionalidad a contracorriente y las figuras de contraste. El primero se refiere al contenido y al tono; en este plano los poemas transparentan una verdad y una frescura que son muy de agradecer y singularizan el libro. El segundo pilar es su tendencia a la antítesis como recurso que estructura gran parte de los poemas. La paradoja, el quiasmo el oxímoron suelen acompañarla y reforzarla. La cita de Jorge Manrique que abre el libro nos pone ya en situación "¡Oh mundo! Pues nos matas / fuera la vida que diste / toda vida". Por eso la portada no es baladí: el equilibrista que se mueve por las alturas, entre dos enormes edificios contemporáneos y avanzando por un camino casi invisible, pero sin grandes aspavientos –casi invisible también él-, sin solemnidades, sin espectadores, como en una tarde cualquiera, a pesar de que se halla a medio camino entre el abismo y el cielo. 

Si la cita inicial y el apoyo de la imagen no fuesen –que lo son- avisos suficientes al lector, el primer poema termina resumiéndose en un verso concluyente y paradójico que consagra la evidencia (y éste no es por casualidad el poema frontal del libro, pues en él, como en la cita manriqueña, se vuelve a contener el título): "¡Oh mundo cruel, qué suerte haber nacido!”.

Ése es el territorio en el que se mueve Jaime García-Máiquez en Oh, mundo, el del difícil alambre cotidiano entre la calle y el cielo. Y debe ser porque Jaime concibe la existencia como "trágico equilibrio" y por eso en ella se va dando "sitio/ al trigo bueno entre la mala hierba", según nos dice en Vivir de la poesía (y una vez más insiste aquí en la antítesis -cómo no- con un acertado quiasmo). Muchos de los contrastes de los que hablo son hallazgos espléndidos como el que encuentro en el soneto Vida de poema: "un cuerpo en calma para un alma en vilo", que subraya la doble antítesis con un paralelismo que aparenta ser, una vez más, un quiasmo por la paronomasia de calma y alma tan estratégicamente situada -contenido y estética nunca se contradicen en poesía-. Todo esto sólo puede ser así porque el poeta propugna una alegría que se levanta sobre el dolor y las dificultades que no se le ocultan: Jaime no es un simple ni un ingenuo, es sólo un discreto (así se autodefine) reconocedor del Bien en medio del sufrimiento.

Oh, mundo ha recibido ya las elogiosas menciones de críticos y poetas de reconocido prestigio en sus blogs (a falta de atención a la poesía en general en las páginas de cultura de los medios en papel, los blogs personales están desempeñando ya para ésta la función que cumplían aquellos no hace tanto).

Pero yo no quiero ocultaros aquí que uno de los poemas que recordaré especialmente: es la antítesis (¿veis lo que os decía?) de la tentación de Satanás. Está en la página 58 del libro.

INMACULADA MORENO
(Reseña previamente publicada con algunas variantes en Delibrosygentes, blog de la autora)

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